SSD, TRIM y Recolección de basura… seamos claros

Las SSD de hoy son soluciones de almacenamiento rápidas, fiables y mucho más económicas que hace unos años.

Una unidad de gama alta de 256 GB cuesta menos de 150 € y el aumento en el rendimiento con respecto a un disco duro tradicional es muy alto: una SSD no aumentará la velocidad de fotogramas de vuestras partidas del Call of Duty, pero el PC tendrá una reactividad significativamente superior. Un ahorro considerable de tiempo.

Las ventajas son aún más visibles en entornos profesionales donde se utiliza el almacenamiento con frecuencia.

A medida que aumenta la densidad de las celdas que componen los chips de memoria, la duración de estos es menor. Si os preocupan estos detalles, podéis estar tranquilos, pues, en cualquier caso, la gestión inteligente del software garantiza la vida útil de las SSD.

Ars Technica ha publicado un interesante artículo sobre el funcionamiento de las SSD y las razones por las que es importante el soporte de TRIM para mantener un alto rendimiento con el paso del tiempo.

Casi todas las SSD actuales tienen buenos sistemas de recolección de basura, un servicio de bajo nivel que reorganiza los datos para mejorar el rendimiento. Pero la recolección de basura no es una alternativa al soporte de TRIM, en todo caso, trabaja conjuntamente con este último.

Además, un algoritmo de recolección de basura muy agresivo reduce la duración de la unidad.

Ars Technica ha realizado un gran trabajo para explicar este concepto y os sugerimos dedicar 5 minutos a leer el artículo: Ask Ars: “My SSD does garbage collection, so I don’t need TRIM… right?”

Para más información, podéis leer también: Solid-state revolution: in-depth on how SSDs really work

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